Las herramientas para generar materiales didácticos deben ser abiertas, es decir, que sirvan para tratar la mayor parte de los temas de currículo de matemáticas.
Los materiales didácticos producidos deben ser interactivos, basados en la visualización y en la interacción con los elementos matemáticos.
La creación de nuevos materiales didácticos debe ser un proceso relativamente sencillo para un profesor de matemáticas con alguna experiencia con el ordenador, por ejemplo, haber usado hojas de cálculo, un lenguaje de programación o similar.
Los materiales didácticos que se obtengan con esas herramientas también deben ser abiertos, es decir, que ofrezca a cualquier profesor la posibilidad de organizar las actividades y adaptarlas a la metodología que le parezca más adecuada para los alumnos a los que van dirigidos.
La adaptación de los materiales didácticos debe requerir poco tiempo al profesor, algo así como usar un procesador de textos.
La interfaz de los materiales didácticos deben ser muy intuitiva para los alumnos, muy sencilla de utilizar y que no interfiera en el aprendizaje de los contenidos matemáticos y no debe dar lugar a que el alumno se distraiga y realice actividades ajenas a los objetivos de aprendizaje que haya definido el profesor.
Debe ofrecerse un conjunto numeroso de materiales didácticos que cubran la mayor parte del currículo de Matemáticas, con distintos enfoques y metodologías, para que el profesor siempre encuentre algún material que pueda utilizar con sus alumnos.
Debe aprovecharse el trabajo realizado por los profesores, de forma que los demás profesores puedan utilizar los materiales y documentación generados.
La difusión del proyecto y de los materiales generados debe hacerse de forma generalizada, que cualquier profesor pueda acceder a ellos con facilidad, sin coste económico y con bajo coste en tiempo.
Debe compensarse el esfuerzo que realiza el profesor para incorporarse a esta nueva forma de trabajo con créditos de formación y/o innovación a través de cursos a distancia o presenciales.
Los materiales didácticos producidos deben ser interactivos, basados en la visualización y en la interacción con los elementos matemáticos.
La creación de nuevos materiales didácticos debe ser un proceso relativamente sencillo para un profesor de matemáticas con alguna experiencia con el ordenador, por ejemplo, haber usado hojas de cálculo, un lenguaje de programación o similar.
Los materiales didácticos que se obtengan con esas herramientas también deben ser abiertos, es decir, que ofrezca a cualquier profesor la posibilidad de organizar las actividades y adaptarlas a la metodología que le parezca más adecuada para los alumnos a los que van dirigidos.
La adaptación de los materiales didácticos debe requerir poco tiempo al profesor, algo así como usar un procesador de textos.
La interfaz de los materiales didácticos deben ser muy intuitiva para los alumnos, muy sencilla de utilizar y que no interfiera en el aprendizaje de los contenidos matemáticos y no debe dar lugar a que el alumno se distraiga y realice actividades ajenas a los objetivos de aprendizaje que haya definido el profesor.
Debe ofrecerse un conjunto numeroso de materiales didácticos que cubran la mayor parte del currículo de Matemáticas, con distintos enfoques y metodologías, para que el profesor siempre encuentre algún material que pueda utilizar con sus alumnos.
Debe aprovecharse el trabajo realizado por los profesores, de forma que los demás profesores puedan utilizar los materiales y documentación generados.
La difusión del proyecto y de los materiales generados debe hacerse de forma generalizada, que cualquier profesor pueda acceder a ellos con facilidad, sin coste económico y con bajo coste en tiempo.
Debe compensarse el esfuerzo que realiza el profesor para incorporarse a esta nueva forma de trabajo con créditos de formación y/o innovación a través de cursos a distancia o presenciales.
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